lunes, 1 de junio de 2015


Hace tiempo que ha venido a por mi, 
con reprochable entereza a ofrecerme sin mas, 
la mitad de la luna, 
un lunar secreto para los mortales que no le han desnudado el alma,

me ha ofrecido, sin parecer importarle, 
el agua de su cuerpo,
la sal de sus días largos lejos de mi.

Y yo, desconfiada y con cicatrices, 
le miro desafiante, 
le reto a que me ofrezca más,
le reto a que me baje las flores que están en la copa de los arboles,
y él sin mayor esfuerzo encuentra una piedra milenaria, 
y así me enseña.
Que pedir es desgastarle al otro el alma... 
lo que es, fluye naturalmente.

No te quiero porque eres mi espejo;
sino porque te necesito para verme frente al universo.

Niña solitaria, incomprendida
eres tan única como un grano polvo cosmico en marte,
el reflejo transversal de un cristal roto.

vienes a mi, y sabes que necesito que seas tu
necesito de la sal de tus dias largos,
que aun sin ofrecerme sé que me pertence,
como pertenecen mis lunares secretos,
mis lugares inhabitados,
los espacios solitarios que me llenan

sé que vienes sin melosos besos,
la humedad de tu alma, se nota en el brillo de tu mirada
se nota en la baba que me lava.



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